Contenido claro, estructurado y optimizado

 Tras un estudio realizado por la consultora norteamericana Forrester Research, líder internacional en análisis e investigación en el ámbito de Internet, cerca del 80% de los usuarios que navegan por la red valoran notoriamente el interés de los contenidos que proporciona la web. Tras esto, valoran con un alto porcentaje la facilidad de uso, la descarga rápida o la actualización frecuente de la web.

A la hora de crear contenidos para nuestra página web tenemos que tener bien claros algunos aspectos de relevancia.

En primer lugar, debemos tratar de colmar de contenido de interés nuestra web. No todo vale para rellenar el espacio vacío. Así, independientemente de que debamos mostrar quiénes somos o qué ofrecemos, para el visitante de nuestra página web es de mayor importancia poder descubrir de manera clara y concisa qué beneficios obtendrá con nuestra web.

Estamos cansados de escuchar eso de “el cliente siempre tiene la razón”. Por ello, porque es el cliente el que nos importa, debemos tratar de satisfacer sus necesidades, intereses y deseos. Es simplemente cuestión de tacto, perspicacia y optimización de las palabras. Así debemos dejar de lado los aspectos más técnicos para conseguir hacerlos más explicativos y, por tanto, entendibles para el común de los mortales, que no son otros que los visitantes de nuestra web.

Estamos ante un enfoque de marketing que no podemos obviar. Con frecuencia las empresas hablan de sí mismas de una manera extremandamente técnica y formal que no favorece el entendimiento de sus contenidos y hacen que el usuario busque una salida más rápida y sencilla de satisfacer sus inquietudes.

Por todo ello, recomendamos que se utilice un lenguaje simple, directo y con un tono coloquial.

Por otro lado, debemos de tener en cuenta que las páginas web son un servicio self service y por tanto el usuario desde su casa, desde el trabajo, o incluso desde la calle con su teléfono móvil está solo ante nuestra home. Con esto debemos reflexionar sobre la estructura de nuestra web y contenidos. Si el usuario siente que está perdiendo demasiado tiempo en algo que no le resulta fácil de encontrar, ten por seguro que cambiará de portal. Por ello, se deben generar contenidos auto explicativos, y que posteriormente estructuraremos con una secuencia lógica.

De este modo, cuando el usuario acceda a nuestra web, debe de poder resolver una serie de cuestiones básicas, como por ejemplo: ¿de qué es esta web?; ¿qué me pueden ofrecer?; ¿en qué se diferencia del resto?; ¿por qué debo confiar en ellos?…

Dar por hecho que el usuario tiene ciertos conocimientos es caer en un error garrafal. Debemos ser, por tanto, capaces de transmitir lo que somos y ofrecemos de una manera sencilla y concisa. Ese primer vistazo que el usuario da a la web es crucial en su decisión de quedarse o cambiar de web.

En conclusión, debemos ser conscientes de que el continuo cuidado de nuestra web es como el lavado de cara y peinado de cada mañana ante el espejo. Nuestra web es el reflejo de lo que nuestra empresa ofrece y por tanto debemos mostrar una imagen cercana y práctica. Todo esto, como hemos visto, lo conseguiremos trabajando con el contenido y  la estructura de los mismos.

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