“Crowdsourcing” en España

 

Hoy os proponemos una pequeña reflexión sobre un concepto que toma fuerza en la red y de difícil pronunciación para un castellanohablante: nos referimos al “crowdsourcing”.

El “crowdsourcing” consiste en el proceso creativo en el que participa una comunidad cuyos miembros realizan aportaciones voluntarias y libres que conforman el producto final.

Posiblemente esta definición no os dirá mucho pero si os decimos que Wikipedia es un ejemplo de “crowdsourcing” las cosas seguro que empiezan a estar más claras.

Cada vez son más las empresas que entre sus planes está la puesta en marcha de un “crowdsourcing” pero sin saber exactamente qué es lo que les puede aportar.

Antes de hablar de las ventajas y de los beneficios que el “crowdsourcing” nos puede aportar vamos a entender el significado de la propia palabra.

“Crowdsourcing” está formado por dos vocablos ingleses: “crowd” que significa multitud y “sourcing” que procede de la palabra inglesa “source” que significa fuente en su concepción de procedencia de la información.

El “crowdsourcing” como un sistema a través del cual impliquemos a los clientes y usuarios está al alcance de cualquier empresa. El hecho de que los clientes puedan participar y “construir” obliga a que el “crowdsourcing” disponga de unas normas muy claras de qué y cómo se puede participar.

Una de las funciones del “crowdsourcing” es implicar a los clientes en el desarrollo o creación de los procesos creativos de la empresa. Esto es de gran utilidad para todas aquellas empresas que buscan la forma de integrar al cliente en el proceso del desarrollo de sus productos o servicios.

Esta participación de los clientes es muy fructífera a la hora de plantear un listado de ideas y ayudar a su ordenación o valoración, pero si la empresa quiere utilizar el “crowdsourcing” como un sistema para ayudar en la creación de nuevas ideas, el resultado no será seguramente el esperado.

A pesar del interés que el “crowdsourcing” está despertando entre las empresas españolas hay que resaltar que la inmensa mayoría de ellas no están preparadas, por cultura o por organigrama empresarial, a que un grupo de personas externas a la propia empresa no solo indaguen en sus planes, proyectos y estructuras sino que propongan nuevas ideas y proyectos.

Tenemos que ver el “crowdsourcing” como una auténtica revolución que desplaza a los empleados y especialistas de una empresa en el proceso de toma de decisiones sobre innovaciones  por usuarios, clientes y “stakeholders” de dicha empresa.

El “crowdsourcing” no es solo utilizado por las empresas. Barak Obama, presidente de los Estados Unidos, lo utilizó lanzando una campaña en la que solicitó ayuda para elaborar el diseño de un cartel en apoyo de su plan de empleo.

¿Estás preparado a recibir ideas y aportaciones de personas desconocidas? ¿Estás dispuesto a valorar e incluir dichas aportaciones en la estrategia de tu empresa? ¿Estás dispuesto a compartir dichas estrategias con tus clientes y recibir sus opiniones?

Si la respuesta a alguna de estas preguntas es un “no sé” o directamente “no”, no intentes siquiera aprender cómo se pronuncia “crowdsourcing”. No es para ti.

Comments are closed.