Internacionalización: un salvavidas exigente

Internacionalización, exportar, posicionamiento internacional, vender en el extranjero, estas son algunas de las palabras que más se utilizan en la lengua española desde que la actual crisis económica dejó de serlo para pasar a convertirse a una depresión (no queremos ser abanderados del pesimismo  y por eso también anotamos que técnicamente hemos salido de ella “gracias” a un crecimiento del 0,1 por ciento, pero con 6 millones de parados técnicamente no estaremos en depresión pero nadie pone en duda que en ella seguimos aun).

La respuesta a esta situación económica ha sido poner los ojos en los mercados internacionales como el único flotador al cual sujetarnos tras el hundimiento de nuestro particular Titanic allá por el año 2008-2009. Tal y como sucedió con las personas que no se hundieron con aquel “insumergible” trasatlántico, cientos de personas esperaron a que los botes salvavidas vinieran a sacarlas de las gélidas aguas del Atlántico, botes que nunca llegaron con el desenlace que todos conocemos.

Nosotros cuando nuestro Titanic se hundió también quedamos expuestos a las frias aguas de los mercados internacionales y de la falta de trabajo y como los pasajeros del Titanic esperamos la llegada de unos botes salvavidas que tampoco llegaron nunca. Tras mucho esperar y cuando las congeladas aguas de la economía ya habían dado cuenta de miles de empresas y puestos de trabajo, los que aún seguían luchando descubrieron la internacionalización y a ella nos hemos agarrado como el único salvavidas disponible.

Exportar nos ha dado aliento pero seguimos mojados y casi congelados en esta depresión y para poder al menos sacar parte del cuerpo a zona seca hay que prepararse, hacer un último esfuerzo y optimizar nuestras empresas y nuestras páginas webs a la nueva realidad internacional.

Este salvavidas nos exige que nuestras páginas webs estén preparadas para soportar caracteres multilinguísticos dispares acordes con los mercados exteriores a los que queremos dirigirnos. Esta adaptación también exige a nuestras webs bases de datos que soporten diferentes idiomas, una estrategia internacional para la adquisición de dominios internacionales, elaboración de contenidos con la vista puesta en esos mercados exteriores y la separación del texto de las imágenes que nos permita al máximo la optimización de nuestros recursos.

Estas son algunas de las condiciones que nuestro salvavidas nos impone si queremos empezar a tener al menos una parte del cuerpo fuera de las aguas. Pero quizás la parte más difícil de cumplir para unos supervivientes que no están acostumbrados a mirar más alla de sus fronteras es adaptar sus webs y productos a unos mercados geográficamente muy particulares.

Estos mercados internacionales nos exigen que nuestras webs tengan unos dominios elegidos de forma estratégica, que elaboremos planes muy detallados a la hora de ofrecer nuestros productos en los diferentes mercados, que nuestra publicación online esté elaborada siguiendo unos criterios SEO muy específicos, que el contenido duplicado no sea el protagonista en nuestra web, que el lenguaje no contenga una mezcla de varios idiomas, que tengamos herramientas específicas para analizar nuestro comportamiento en dichos mercados internacionales y que nuestra relación con los usuarios de dichos mercados sea la apropiada, siendo capaces de, al menos, poder comunicarnos directamente con ellos si así fuera preciso en inglés.

Estas son las condiciones que nos impone el salvavidas, estas son las condiciones a las que estamos adaptanto nuestras webs y estas son las condiciones que profesionales del SEO nos pueden garantizar que serán aplicadas a nuestras publicaciones online en su carrera hacia el salvavidas de la internacionalización.

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